Entrevista al economista José Cademártori sobre la poderosa transnacional minera
- ¿Quién es la Anglo American y qué ha hecho para estar en el centro de las noticias?
- La
Anglo American es una compañía transnacional, con sede en Londres y una
de las más poderosas en la industria minera global. Es la mayor
extractora de diamantes y de platino y una importante explotadora de
minerales de cobre, niquel, hierro y carbón, entre otros negocios.
Explota minas en Asia, Africa, Europa, Norte y Sudamérica. En Chile se
ha adueñado de varios yacimientos. Tiene un largo historial de abusos en
los países donde opera. La ONG inglesa War on Want la denunció por su
íntima asociación con el régimen del Apartheid y su complicidad en el
asesinato del héroe sudafricano Steve Biko. Carga con acusaciones de
reprimir las comunidades locales que luchan contra los daños al medio
ambiente y la salud particularmente en Sudáfrica, Filipinas, Ghana y
Malí. Recientemente mantiene un conflicto con el estado de Alaska por
serios daños a sus cultivos de salmón. Profita del trabajo de 145.000
obreros y empleados.
La Anglo
American ha desahuciado por su cuenta el contrato que tenía con Codelco
para venderle a ésta el 45% del valor de sus acciones en su
subsidiaria, Angloamerican Sur. Tanto la noticia de que Codelco había
manifestado su intención de utilizar esta opción de compra a la cual
tenía derecho, como la reacción de la Anglo de negarse a cumplir y
proceder a vender la mitad de ese porcentaje a la transnacional
japonesa Mitsubishi, han causado revuelo dentro y fuera del país. Las
acciones de Anglo y Mitsubishi han subido y bajado, según la opinión
cambiante de los especuladores acerca del conflicto creado y sus
consecuencias.
- ¿Por qué es tan importante esta negociación, cuánto poder y riqueza está en juego?
- Hoy
todo el mundo sabe que el cobre se ha transformado en un metal escaso y
caro. Por lo mismo es una inversión de grandes rentabilidades. Es cada
vez más costoso y difícil encontrar en el planeta yacimientos de gran
magnitud y leyes de calidad que satisfagan las demandas mundiales,
particularmente de China, cuyo crecimiento económico es el más alto del
mundo y la ha llevado a ser la segunda potencia del mundo. Chile es un
caso único pues concentra en una pequeña parte de su territorio más de
la tercera parte de las reservas mundiales conocidas. La mina ex
Disputada Las Condes, hoy Los Bronces, se creía de poco valor, hasta que
el gobierno de Allende con sus técnicos optó por nacionalizarla
llegando a un acuerdo con la compañía francesa.
Los
técnicos de Allende sospechaban que sus yacimientos eran más extensos
de lo conocido y que formaban parte de un solo complejo geológico con
las reservas del mineral La Andina, nacionalizado también por Allende. A
los Bronces se la llama “la joya de la corona” de la Anglo y se habla
de una existencia de 2.100 millones de toneladas del metal de ley
comerciable. Entretanto, en sólo los últimos cinco años, y gracias al
auge del precio del metal, la Angloamerican se ha embolsado 5.000
millones de dólares en ganancias por la explotación de los Bronces y
otros yacimientos. Según la Mitsubishi, Los Bronces, más la mina El
Soldado y la fundición Chagras tienen un precio de mercado de unos
22.000 millones de dólares, pues ha emitido un pagaré por la cuarta
parte del patrimonio de Anglo Sur por más de 5.000 millones, como parte
de la negociación abusiva para desplazar a Codelco.
- ¿Por qué ahora Los Bronces están en poder de la Anglo, siendo que había sido nacionalizada por Allende ?
- Esta
fue uno de los tantos negociados de la época de Pinochet. Prácticamente
se la regaló a la Exxon, la transnacional más poderosa del mundo, con
el fin de mostrar que su gobierno era obsecuente con la inversión
extranjera. Pero, al menos, la Enami, entonces su administradora,
impuso una opción de compra del 49% que debía cumplir el nuevo
comprador, la Angloamerican. Después de veinte años al retirarse del
país, la Exxon engañó al estado chileno sin pagar un centavo de
impuestos, argumentando que no tuvo utilidades durante los largos años
que estuvo en el país, pues los intereses de préstamos se las habían
comido. El prestamista era la misma Exxon, mediante una filial. Si bien
el SII había fijado una deuda tributaria por 400 millones de dólares,
Lagos y Eyzaguirre cedieron y aceptaron la miseria de 36 millones.
Además se negaron a que Codelco, ahora la poseedora de la opción de
compra, la hiciera efectiva, siendo que ya estaba aceptada por la Anglo
por 1.300 millones de dólares, un precio cinco veces menor al que ahora
está demandando la Anglo. Estos últimos entretelones han sido
revelados en estos días por Juan Villarzú, ex vice de Codelco. Es parte
de la vergonzosa historia de cómo Chile fue despojado de una riqueza
que estaba en su poder, gracias al gobierno de Allende.
-
¿Cómo califica Ud. la actitud de la Anglo de desconocer la opción de
compra de Codelco por el 49% y dejarla reducida sólo al 24,5%?
-
Coincido en el calificativo de “mala fe”. Es lo menos que se puede
decir. Pero, lo concreto es que al venderle a Mitsubishi el otro 24,5 %,
parte de lo que estaba comprometido a Codelco, en el fondo es una
burla, una artera maniobra para impedir lo principal: el respeto al
contrato, a la opción de compra de Codelco. Es usar la letra chica para
anular la letra grande. Esto es inaceptable, moral y jurídicamente. Una
compañía transnacional, con un largo prontuario, se permite, hacer
pedazos una obligación contractual, con una empresa, cuyos dueños son
toda una nación. Además la presidente de Anglo se permitió amenazar a
Chile de que de no aceptar su sucio juego, le echaría encima al país, el
poder de los inversionistas extranjeros, quizás un boicot
transnacional.
-
¿Qué razones tiene Codelco para insistir en la transferencia del 49% y
qué mecanismos se podrían usar para hacer cumplir el contrato en los
términos fijados previamente?
- Codelco
debe insistir en que el contrato de opción de compra debe cumplirse
íntegramente. Esto significa que si Angloamerican ha vendido una parte
de sus acciones a Mitsubishi y se alega que está en su derecho al
disponer de sus acciones, esta transferencia no puede ser a costa de
los derechos de Codelco. Por lo tanto, la propiedad de la compañía
debería quedar así: 49% para Codelco; 24,5% para Mitsubishi y 26,5% para
Angloamerican. Así se respetarían los derechos de todas las partes.
Codelco y Mitsubishi obtendrían lo suyo y Angloamerican se quedaría con
el resto, después de cumplir con sus dos compromisos.
El
gobierno de Piñera tiene una gran responsabilidad en la estrategia que
debe seguir para hacer valer nuestros intereses patrios. Debe disponer
de los mejores abogados, hacer intervenir al Consejo de Defensa del
Estado. Y si la Anglo no se retracta de lo obrado y hay que ir a
tribunales, estos deben ser chilenos. No se puede aceptar por ningún
motivo que intervengan tribunales internacionales o extranjeros, los
cuales han dado motivo de sobra para desconfiar de sus fallos.
-
Según algunos comentaristas este conflicto es sólo entre dos empresas
individuales y hay que dejar que lleguen a un acuerdo entre ellas. Nadie
más debería intervenir, ni el Parlamento ni el Gobierno. ¿Está de
acuerdo con esta posición?
- No. Es
una posición torpe e ingenua. Las compañías globales nunca dejan de
presionar mediante los gobiernos donde tienen su sede y la nacionalidad
de sus principales accionistas. Las grandes potencias siempre
intervienen a favor de sus capitalistas privados y con mayor razón si
se trata de empresas estatales. Muchas veces amenazan, chantajean y
llegan a utilizar los métodos más brutales para salirse con la suya.
Los últimos ejemplos los tenemos en Irak y Libia, ¡Qué masacres y
genocidios no cometieron para apoderarse de sus pozos petrolíferos!
Nadie ignora que Codelco es una empresa propiedad del estado, por tanto
sus dueños colectivos son todos los chilenos. El gobierno responde
ante el país sobre su gestión; y sus directores y gerentes deben
responder por sus actos ante el gobierno, no son autónomos. El Congreso
es corresponsable de defender este imprescindible patrimonio nacional,
del cual depende el bienestar y el futuro del país.
Este es un
tema país. Hay una razón de estado para actuar e impedir el despojo.
Todos los chilenos deben pronunciarse: parlamentarios, alcaldes,
municipios, vecinos de las zonas mineras, sindicatos y federaciones,
técnicos y profesionales, académicos y estudiantes. Aquí sí cabe
aplicar la “unidad nacional” para defender lo nuestro.
-
¿Una unidad nacional en torno a la defensa de Codelco frente a la
agresión de la Angloamerican no llevaría a los opositores al gobierno
de Piñera a confiar ingenuamente en que se mantendría firme, sin caer
en un renuncio final?
- Es
cierto que siempre hay posibilidades de que Piñera ceda a las presiones
de las transnacionales. Por eso no se trata de endosar un cheque en
blanco. También es cierto que el tema de la opción de compra comprende
otros aspectos discutibles y propósitos oscuros sobre el destino final
de la operación, entre ellos el precio final que se pagaría. Otro caso
es el mentado préstamo de la multinacional japonesa Mitsui a Codelco
con un compromiso de transformar a Mitsui de acreedor en accionista en
una nueva empresa, filial y semi independiente de Codelco, es una
operación que debe rechazarse porque apenas encubre el propósito de
avanzar hacia la privatización de Los Bronces. Este préstamo, además no
es necesario pues el país tiene reservas en divisas suficientes que
rendirían mucho más como inversión en nuestras minas que colocadas en
los mercados financieros internacionales con altos riesgos de grandes
pérdidas. Por lo tanto habrá que estar vigilantes, exigir total
transparencia en todas las gestiones, mantener plena independencia para
juzgar y oponerse firmemente a todo lo que perjudique a los intereses
nacionales.
-
Poseer hasta el 49% de las acciones de una compañía no es tener el
control sobre ella, ¿Por qué debiéramos centrarnos en obtener esa cifra y
no proponernos su nacionalización completa?
Efectivamente
el 49% no significa la mayoría y por tanto normalmente no es el
control absoluto de una sociedad de dos o varios dueños. Pero,
pertenecer al directorio, enterarse y controlar la administración y
hasta llegar a tener algunos vetos, todo es posible, según las leyes
sobre sociedades.
Lo mejor para Chile sería la renacionalización
completa de la Gran Minería y ese debe seguir siendo nuestro gran
objetivo. Los beneficios para Chile serían inconmensurables. Pero eso
requiere un gran cambio político institucional, un gobierno de nuevo
tipo, una nueva mayoría parlamentaria que lo ejecute. Estamos en
camino, pero aún nos falta para llegar a la meta. Cuando sea el
momento, podremos utilizar diversos procedimientos para nuestro
objetivo. En el curso de este conflicto que ha generado la Anglo,
podemos avanzar en conciencia pública, revisar el sistema aberrante de
concesiones que contradice la propiedad estatal de los yacimientos,
podemos utilizar diversos recursos legales y administrativos, revisar y
controlar a las compañías, adecuar un verdadero royalty a la gran
minería privada y hacer respetar la soberanía nacional en una materia
que es vital para Chile.